ZÁRATE

 

Un boliche en Zárate. Una mujer.

Pelos negros,

Como los de ella.

Ojos inmensos,

Pero no tan inmensos,

Como tan inmensos eran,

Aquellos inmensos ojos de ella.

Y recuerdo que yo siento aún,

Todo el que ella me hizo,

Sin me tocar siquiera.

Así mismo yo la quiso.

Tanto la quiso como mujer.

Ahora me voy de Zárate,

Que esta mujer que veo,

Imagen austral de ella,

Me hace creer que yo,

He vivido un poco menos,

Por jamás tener podido,

Compartir un poco de vida,

Fijando mis ojos de hombre,

En los ojos de aquella mujer.





Wilson Melo da Silva Filho